Entrevista Dra. Nuria Rodríguez – Cáncer de Pulmón

Dra. Nuria Rodríguez de Dios
Coordinadora del Grupo Oncológico Español de Cáncer de Pulmón. GOECP-SEOR
Médico Adjunto. Servicio de Oncología Radioterápica. Parc de Salut Mar. Barcelona
Universidad Pompeu Fabra. Barcelona.
Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM).

 

-¿Cuál es el número de casos de cáncer de pulmón que se detecta cada año en España?

El cáncer de pulmón representa el 13% de todos los diagnósticos de cáncer y el 27% de las muertes por cáncer en hombres y mujeres, siendo la principal causa de muerte por cáncer. Se calcula que cada año se diagnostican en España unos 20.000 nuevos casos de cáncer de pulmón y 17.000 morirán pasado el año de diagnóstico. Es el cáncer con mayor incremento global de supervivencia a nivel mundial (ha subido un 10%) y se sitúa en el 15% de los pacientes a cinco años de diagnóstico.

-¿A qué edad es frecuente este tipo de tumor?

La mayoría de los casos se diagnostican entre los 55 y los 75 años, con un pico máximo entre los 65 y los 70 años. Menos del 2% de todos los casos ocurren en personas menores de 45 años.
-¿Cuáles son los síntomas del cáncer de pulmón?

En la etapa inicial, no suele producir síntomas y, a veces, el diagnóstico se produce por el hallazgo casual de una lesión en una radiografía de tórax realizada por otro motivo. Los síntomas aparecen cuando el tumor empieza a crecer, afectando al pulmón o a los órganos cercanos. Las células malignas también pueden diseminarse a través de los vasos sanguíneos hasta los ganglios linfáticos situados en la parte central del tórax, denominada mediastino, o a órganos a distancia, siendo los más frecuentes el cerebro, el hígado, los huesos y las glándulas suprarrenales.

Uno de los síntomas más frecuentes es la aparición o empeoramiento de la tos previamente existente. También puede producir disnea o sensación de falta de aire, esputos manchados de sangre, dolor torácico, ronquera o cambios en la tonalidad de la voz. Asimismo, puede provocar infecciones respiratorias repetidas, a pesar de haber realizado tratamiento antibiótico adecuado y síntomas generales no exclusivos del cáncer de pulmón como cansancio, anorexia y pérdida de peso.

Si el tumor se ha extendido provocando metástasis a distancia, el paciente puede experimentar síntomas derivados del órgano afectado; dolor de cabeza, mareos, náuseas, somnolencia o convulsiones derivados de las metástasis cerebrales; dolor o fracturas por metástasis óseas; cansancio, pérdida de apetito, dolor en la parte derecha del abdomen por afectación del hígado, etc. En ocasiones pueden aparecer síntomas derivados de un proceso llamado síndrome paraneoplásico, causado por una serie de sustancias bioquímicas producidas por el tumor que alteran el funcionamiento de otros órganos

-¿Cuáles son los factores de riesgo?

El factor etiológico fundamental para padecer un cáncer de pulmón es el tabaco, de manera que se ha observado claramente una tendencia descendente en la incidencia y en la mortalidad con la reducción del hábito tabáquico entre los hombres. El descenso es menor en los índices de mortalidad del cáncer de pulmón en las mujeres, probablemente debido a que la disminución de los índices de consumo de cigarrillo en este grupo tuvo lugar en forma más tardía. La enfermedad ya es el cuarto tumor en incidencia entre el sexo femenino.

En cuanto a la edad, se ha reducido el consumo en la franja de edad de los 50 años, pero sigue siendo preocupante la adicción en jóvenes. Sin embargo, se ha demostrado que el 25% de los casos de cáncer de pulmón son diagnosticados en individuos que nunca han fumado.

El radón es el primer factor de riesgo en el desarrollo del cáncer de pulmón en personas que nunca han fumado y el segundo, por detrás del tabaco, en fumadores. Además existe un efecto sinérgico entre ambos de manera que la asociación entre la exposición ambiental al radón y el hábito tabáquico aumenta significativamente el riesgo de contraer cáncer de pulmón.

-¿El diagnóstico precoz es fundamental también en este tipo de tumores al igual que en otros cánceres?

Es poco habitual detectarlo en su fase inicial porque cuando los síntomas aparecen ya se encuentra en un periodo avanzado. Sólo el 16% de los cánceres de pulmón se diagnostican en fases precoces, lo que reduce la supervivencia si lo comparamos con otros tumores como el de mama, colón o próstata.

Uno de los temas que se está debatiendo es el diagnóstico precoz mediante tomografías computarizadas periódicas en población de riesgo (principalmente, fumadores), que permite detectar precozmente la enfermedad y reducir la mortalidad en un 20%.

-¿Qué papel desempeña la radioterapia en la lucha contra el cáncer de pulmón?
-En cuanto al tratamiento, ¿cuáles son los retos futuros?

Un 60% de los pacientes diagnosticados de cáncer de pulmón recibe radioterapia en algún momento del curso de su enfermedad. La radioterapia participa en el tratamiento de todas las etapas de la enfermedad administrada:

-Como tratamiento exclusivo, en los estadios iniciales (I-II), la cirugía es el tratamiento de elección. La radioterapia es una alternativa a la cirugía, en pacientes que no pueden ser operados por tener un elevado riesgo quirúrgico debido a factores como la edad, la existencia de otras enfermedades, una mala función pulmonar por el hábito tabáquico, etc.

-Después de la cirugía como tratamiento complementario para aumentar el control de la enfermedad, en los casos en los que la cirugía no consigue erradicar todo el tumor o la enfermedad se ha extendido a los ganglios linfáticos del mediastino.

-Asociada a la quimioterapia, la situación más frecuente, pues la mayoría de pacientes se diagnostican cuando el tumor ya no se puede resecar (estadio IIIA-IIIB). En estos casos la quimioterapia administrada de forma concomitante a la radioterapia es el tratamiento de elección. En casos seleccionados de pacientes en estadio IIIA, después de la quimio-radioterapia, si el tumor se reduce y se puede resecar completamente, se puede valorar la intervención quirúrgica.

-Como tratamiento paliativo, en estadio IV, para control de síntomas derivados de las metástasis óseas, cerebrales,..

Las vías de mejora en la radioterapia del cáncer de pulmón se centran en los avances tecnológicos, que han permitido el desarrollo de unidades de tratamiento capaces de administrar la dosis de radiación en menos tiempo. Estas unidades están dotadas de sistemas que permiten controlar con mayor precisión tanto la posición del tumor como la del propio paciente, antes y durante cada sesión de tratamiento para llevar a cabo el objetivo principal de la radioterapia: administrar la máxima dosis en el tumor sin afectar el tejido sano de alrededor.
Se trabaja también para conseguir una mejor integración de la radioterapia con la quimioterapia y los nuevos agentes biológicos; el empleo de la radioterapia con finalidad curativa en algunos casos de pacientes con enfermedad metastásica, y, por último, en conocer aquellas características genéticas individuales que condicionan que unos pacientes sean más susceptibles que otros a los efectos nocivos de la radiación.