Nota de Prensa: Día Nacional del Sarcoma

COMUNICADO DE PRENSA

SEOR destaca que la radioterapia permite el tratamiento conservador y evita la amputación de las extremidades en los pacientes de sarcoma

  • Globalmente el 50% de los sarcomas de partes blandas logran la curación
  • El doctor Josep Isern, coordinador del Grupo de Sarcomas de SEOR, alerta de que la pandemia COVID-19 ha afectado al diagnóstico precoz de este tipo de cáncer

Madrid. La Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR), con motivo del Día Nacional del Sarcoma, ha destacado la importancia de este tratamiento en los casos de pacientes con este tipo de tumor. En concreto, el doctor Josep Isern, coordinador del Grupo de Sarcomas en SEOR, ha señalado que posibilita “el tratamiento conservador evitando la amputación de las extremidades y con un mejor resultado funcional final”. Asimismo, el oncólogo también ha informado de las tasas de supervivencia, con números globales que llegan al 50% en el caso de los sarcomas de partes blandas, así como de la incidencia que ha tenido la pandemia COVID-19 a la hora de realizar un diagnóstico precoz. Una de las consecuencias que ha deparado el virus ha sido el descenso del número de diagnósticos, “con el peligro que puede suponer el no diagnóstico temprano de tumores y el retraso en las intervenciones”.

Al abordar el papel que desempeña la radioterapia en estos tumores, el doctor Isern ha señalado que “se puede administrar antes de la intervención con la intención de aumentar la resecabilidad del tumor o después, llamada postoperatoria, con el objetivo de tratar el lecho quirúrgico más un margen de seguridad para controlar los posibles restos microscópicos de tumor responsables de las recidivas locales”. Un proceso que, como ha destacado, puede evitar la amputación de las extremidades en las que personas a las que se les diagnostica este cáncer, poco común pero que aparece con la formación de células malignas, cancerosas, en los huesos o en los tejidos de los músculos, tendones o los nervios.

El sarcoma, en lo que se refiere a su prevalencia, es un tipo de tumor no frecuente, que no llega a superar el 1 % de todos los cánceres. En España, en concreto, la última estadística registra registran 3,3 casos por 100.000 habitantes en hombres y 2,6 por 100.000 habitantes en mujeres año, es decir que es más frecuente en hombres que mujeres. Tiene una edad de presentación muy variable siendo más frecuentes en adultos entre 40 y 60 años. El hecho de que muchos de los afectados son adolescentes, adultos jóvenes o niños conlleva, según el doctor Isern, “una carga social-emocional muy alta”.

La cirugía es la base del tratamiento, el conseguir la resección total, es decir, unos márgenes libres y suficientemente amplios “es el primer objetivo para la curación”. Comprende desde cirugías radicales, como la amputación, a técnicas conservadoras, como la exeresis de todo un compartimento muscular o resección del tumor con márgenes amplios y negativos. Los resultados de la cirugía radical son similares a la conservadora si después se acompaña de radioterapia local. Cabe resaltar la importancia de conseguir los márgenes negativos y se recomienda reintervenir, si es posible, hasta conseguirlo.

La quimioterapia, por su parte ha demostrado resultados discretos como adyuvante, después del tratamiento quirúrgico, reservándola solo para sarcomas de partes blandes de extremidades, de alto grado o de gran tamaño. Otra posibilidad, la quimioterapia neoadyuvante, antes de cualquier tratamiento, indiscutible en el tratamiento de algunos sarcomas óseos como el osteosarcoma, parece que junto con la radioterapia puede tener un papel en el logro de aumentar la resecabilidad del tumor y un posible control temprano de las metástasis. Sin embargo, ha recalcado el coordinador del Grupo de Sarcomas de SEOR, es la radioterapia la que “permite el tratamiento conservador evitando la amputación de las extremidades y con un mejor resultado funcional final”.

La introducción de nuevas técnicas como la IMRT (Radioterapia de Intensidad Modulada), VMAT ha permitido disminuir la tasa de complicaciones o efectos secundarios obteniendo los mismos resultados en supervivencia o recaída local, pero
mucho mejores en el funcionamiento de la extremidad u órgano. Es decir, han mejorado la calidad de vida de los pacientes, en términos del doctor Isern”.

La esperanza de vida de los sarcomas de tejidos blandos, por último, depende del tipo de sarcoma, sus características histológicas, la extensión, si es posible la extirpación completa del mismo y la respuesta a los tratamientos. Las tasas de supervivencia ofrecen una idea del porcentaje de permanecer vivas durante un tiempo determinado, generalmente cinco años, desde el diagnóstico. Estas tasas, según el doctor Isern, “no son indicativas del tiempo de supervivencia de un paciente concreto”. Sirven para comparar la eficacia de los tratamientos y tener una idea general de la evolución de la enfermedad.

La supervivencia global de los sarcomas de tejidos blandos a cinco años es del 64,9%, teniendo en cuenta el periodo. En los localizados puede llegar al 81,2%, siendo menor en estadios más avanzados (57,4 % en extensión regional y del 15,9% en los que presentan diseminación a distancia). Globalmente el 50% de los sarcomas de partes blandas consiguen la curación.